Un cambio de modelo orientado hacia la diferenciación
Ante la transformación que atraviesa el sector vitivinícola resulta fundamental buscar hechos diferenciadores que le otorguen valor a nuestras producciones. El futuro del vino pasa por la identidad territorial, las variedades autóctonas y la generación de valor, más que por el aumento del volumen de producción.
El tradicional lugar que el vino ocupaba en la cultura y la alimentación de países mediterráneos como España en las últimas décadas no volverá. Y este descenso de consumo explicado por cambios sociales, nuevos hábitos de vida, una mayor preocupación por la salud y la competencia de otras bebidas, no debiera entenderse únicamente como





