Un sector resiliente
El sector vitivinícola español ha demostrado una notable capacidad de resiliencia durante los últimos años, enfrentándose a desafíos tan diversos como el cambio climático, la inflación de costes, la reducción del consumo en algunos mercados tradicionales y las incertidumbres económicas internacionales. A pesar de estas dificultades, España mantiene su posición como uno de los principales productores y exportadores de vino del mundo, gracias a la diversidad de sus regiones productoras, la calidad creciente de sus elaboraciones y la capacidad de adaptación de bodegas y viticultores.
Uno de los principales factores que explican esta resiliencia es la modernización del sector. La





