Cuando el desánimo también se vendimia
Hay algo que no aparece en las estadísticas, pero que puede terminar siendo tan determinante como cualquier cifra de consumo, exportación o producción: el estado de ánimo del sector. Y el del vino empieza a mostrar síntomas de agotamiento.
No es difícil entender por qué. El viticultor afronta una campaña a la que llega con demasiadas incertidumbres económicas y en la que se manejan menores precios por una producción similar y en buen estado sanitario. Contradicción especialmente peligrosa porque golpea directamente a la confianza.
Y cuando se pierde la confianza, las consecuencias van mucho más allá de una mala campaña.
El sector





