Dentro de la cotidianidad con la que el sector está afrontando la situación delicada que se vive a nivel mundial, el primer paso para poner soluciones (y que, por desgracia, no siempre se ha dado) es la asunción de la situación y la voluntad de solventarla. Haciéndose más necesaria que nunca la alineación de las políticas públicas con las acciones de todos los integrantes del sector privado: organizaciones agrarias, bodegas y cooperativas, denominaciones de origen… y, claro está, la Interprofesional del Sector, que representa a todos.
En esta línea de actuaciones, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha anunciado que el Gobierno lanzará una campaña, junto al ICEX, en el marco de “Spain Nation Food”, para impulsar las ventas del vino español en los mercados con los que la Unión Europea ha cerrado acuerdos comerciales recientemente: India, Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) e Indonesia. Y que bien podrían extender a los cinco países de Asia central (Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán), así como a Malasia, Tailandia, Singapur, Filipinas, Australia y la Unión de Emiratos Árabes. Un total de 16 países con los que la Unión Europea está negociando acuerdos de libre comercio.
Un área comercial con una relevancia, excepción hecha de Brasil y cuyo acuerdo con el Mercosur se encuentra temporalmente suspendido, es relativamente pequeña, pero que supone una gran oportunidad considerando la evolución que presenta en los últimos diez años.
El desarrollo de los acontecimientos ha puesto en cuestión alianzas hasta ahora inquebrantables, obligando a los países productores a buscar mercados alternativos.
El problema es que en esta búsqueda estamos todos y, al menos hasta ahora, los vinos españoles no se han caracterizado por ser los más avispados.
Tradicionalmente hemos llegado a los mercados cuando ya estaban saturados y sólo era posible introducir nuestros vinos a costa de desplazar a otros. En la mayoría de las ocasiones, a costa de bajos precios que repercutían en una reducida rentabilidad.
Ahora, las necesidades nos llevan a una situación que bien podría sernos más favorable y no debemos dejarla pasar.
El Ministerio de Agricultura ha sentado a los consejeros de Agricultura para explicarles las medidas que en marzo pudieran derivarse del denominado “Paquete Vino”.
Confiemos en que las explicaciones den paso a las acciones y ese apoyo nacional que plantean las ayudas no se quede sólo en Francia o Italia…

