La demanda sigue sin reaccionar

Los datos provisionales del Infovi correspondientes a mayo vuelven a poner el foco sobre la debilidad de la demanda. Las cifras reflejan una nueva caída en las salidas al mercado interior, situando el consumo aparente a un paso de caer por debajo de la barrera psicológica de los nueve millones de hectolitros (9,05 Mhl en el interanual a mayo), sólo perforada en el peor momento de la pandemia, cuando nos situamos en 8,81 Mhl.

En mayo se destilaron 31.710 hectolitros, un 23,8% menos que un año antes, mientras que el acumulado de campaña registra una caída cercana al 55%, equivalente a 545.000 hectolitros. La vinagrería constituye la única nota relativamente positiva del mes, con un incremento interanual del 26%, aunque en el conjunto de la campaña también acumula un descenso próximo al 15%.

A 31 de mayo, el stock vitivinícola ascendía a 36,25 millones de hectolitros, un 6,85% menos que un mes antes, de los cuales 33,22 millones correspondían a vino. Lo que lejos de poder atribuirse a una mejora de las ventas, encuentra su verdadera razón de ser en una producción muy inferior a la de campañas precedentes. Con poco más de 28,3 millones de hectolitros elaborados, la cosecha 2025/26 se sitúa entre las más reducidas de los últimos años.

De hecho, la evolución de las existencias de tinto y rosado continúa corrigiendo el fuerte excedente acumulado en campañas anteriores y cierran mayo con 15,43 millones de hectolitros, cerca de dos millones menos que un año antes. En cambio, el vino blanco a granel mantiene un volumen elevado, con algo más de 11,6 millones de hectolitros, superior al registrado en la campaña precedente, aunque su crecimiento es menos acusado que entonces debido, precisamente, a la menor producción.

El comportamiento de las exportaciones resulta especialmente significativo. Teniendo en cuenta los datos interanuales a abril 2026 (doce meses comprendidos entre mayo 2025 y abril 2026), las exportaciones españolas de vino redujeron su facturación un -4,6%, hasta los 2.823,2 millones de euros y redujeron un -6,5% el volumen exportado, hasta los 1.786,6 millones de litros, cayendo por debajo de la barrera de los 1.800 millones de litros. En términos absolutos, fueron -135,6 millones de euros y -124,4 millones de litros menos los exportados respecto al interanual a abril 2025.

Una tendencia que se ha venido consolidando durante prácticamente toda la campaña y que explica buena parte de la incertidumbre con la que, a dos meses del cierre de 2025/26, las incógnitas ya no se limiten al balance final de existencias.

La evolución de la próxima cosecha, condicionada por las altas temperaturas, el estrés hídrico y la incertidumbre meteorológica, volverá a marcar la disponibilidad de vino. Sin embargo, el verdadero desafío seguirá siendo otro: recuperar el consumo. Porque, más allá del tamaño de la vendimia, la clave será la capacidad del mercado para absorber la producción, que determinará el equilibrio del sector y, especialmente, el precio de las uvas.

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