Bajo el argumento de que existen otras medidas (reestructuración y reconversión, junto con la de inversiones) que carecen del presupuesto necesario; diez comunidades autónomas: Galicia, Andalucía, Cantabria, Región de Murcia, Comunitat Valenciana, Castilla-La Mancha, Extremadura, Islas Baleares, Madrid; lideradas por La Rioja; consiguieron que la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural del pasado 7 de julio tumbara el acuerdo adoptado en marzo de incrementar del cincuenta al sesenta por ciento la financiación de los planes de promoción en terceros países.
Esta rebaja, que supone algo más de nueve millones de euros, queda ahora pendiente de una propuesta ministerial sobre cómo se van a repartir entre el resto de medidas contempladas en la Intervención Sectorial Vitivinícola (ISV).
La reacción de la Federación Española del Vino (FEV) no se ha hecho esperar y ha puesto de manifiesto su desacuerdo al considerarlo un “error estratégico en un momento especialmente delicado para las bodegas españolas”, añadiendo que, además, “va en contra de lo aprobado por el Parlamento Europeo en el ‘Paquete Vino’ y, por tanto, de los deseos de la Comisión Europea y el Consejo”.
La organización incide en su especial preocupación por que estos recursos acaben destinados a medidas como el arranque de viñedo o la reducción del potencial productivo. En lugar de apoyar aquellas “que impulsen la creación de valor, la internacionalización, la innovación y el crecimiento de la demanda”.
De momento, hay que destacar, que la medida del abandono voluntario del viñedo, recientemente aprobada en el “Paquete Vino”, sigue sin contar con los fondos nacionales (no procedentes de la ISV). Así como que esta es una reclamación a la que, cada vez más organizaciones agrarias se están sumando ante el planteamiento de que esta pérdida de superficie ya es una realidad que va a seguir produciéndose y que es necesaria una “compensación” a esos viticultores que han soportado durante las últimas cosechas pérdidas continuadas de renta. Con precios por debajo de los costes de producción (aunque legalmente esto no sea posible y los contratos se hayan firmado situándolos por debajo del precio de venta).
Desde el firme convencimiento de que esta “vuelta atrás” en el porcentaje de ayuda a la medida de promoción en terceros países no va a hacer que el deterioro de nuestro potencial de producción (superficie) se vea más o menos aumentado. Pero totalmente consciente de que ninguno de estos planes ha evitado que el sector se encuentre sumergido en una situación de caída del consumo a nivel mundial, de difícil solución a corto plazo y consecuencias estructurales a las que habrá que hacer frente con medidas igualmente estructurales.
Nos enfrentamos a un cambio profundo en la configuración del sector que requeriría de algo más de consenso del que estamos disfrutando.

