Volvemos a negro

Si algo llama la atención, es la prudencia con la que todas las organizaciones están abordando los datos estadísticos. No ya sólo de cuestiones futuribles, sino incluso de la interpretación de lo que ha venido sucediendo y las consecuencias que, con base en ello, pudieran derivarse para el futuro inmediato.

Y si debo reconocer que el tema estadístico me supone una verdadera fijación, por lo que de importante para la toma de decisiones supone. He de admitir que, en esta ocasión, aun habiendo cosas que reprochar, no ha sido el Ministerio de Agricultura a quien más haya que hacerlo.

Que se le puede, pues los datos publicados de consumo no sólo siguen siendo parciales, al abordar solamente el aspecto doméstico, sino que, además, presentan una demora de ocho meses. No me he equivocado: ocho meses, son los que distan la información de noviembre con el mes de julio en el que nos encontramos.

¿Razones que les han llevado a esta pésima calidad en una información ya de por sí totalmente insuficiente para tomarle el pulso a un sector que está en coma y que demanda urgentemente medidas que lo reanimen y devuelvan el pulso necesario para evitar la sangría que a modo de hectáreas sin recolectar, reducción del consumo, pérdida de mercados exteriores, falta de relevo generacional, anuncio de rescisión de contratos de compra de uva para esta próxima campaña, precios de los vinos… y un largo etcétera venimos sufriendo?

Pues no las sé: falta de medios, indiferencia, pésimos resultados que mejor no publicar para no generar más alarma… Pero lo único cierto es que elaborar un único número extraordinario de SeVi como este, dedicado a las estadísticas sectoriales, cada año resulta más y más complicado.

Los datos del informe de actividad del FEGA, en el que se desglosa la distribución por comunidades autónomas de cada una de las medidas de la Intervención Sectorial Vitivinícola, tampoco habían sido publicados cuando se cerraron estas páginas.

Los últimos datos disponibles del informe de comercialización de las denominaciones de origen, corresponden a la campaña 23/24.

Pero, como comentaba, no sólo el Ministerio es el que parece haber tomado la decisión de no publicar la información.

El Ministerio de Agricultura francés, ante la incertidumbre provocada por las olas de calor, todo hace prever que no publicará su estimación oficial de vendimia a primeros de agosto, que estaba prevista para el día 7 de dicho mes.

Mismos argumentos que los utilizados por la Sectorial del Vino de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha, quien anunció que no realizará previsiones iniciales de vendimia.

Y todo ello en un ambiente altamente enrarecido en el que, a los rumores habituales sobre la comunicación de algunas bodegas a sus proveedores habituales de uva de no estar interesados este año en comprarles sus uvas, se suma el de unos costes de producción al alza y la práctica seguridad de precios más bajos en muchas de nuestras regiones.

Y es que, si este sector siempre ha sido complicado, la caída mundial del consumo está oscureciendo mucho la gestión de unas bodegas que deben restructurarse y adecuar sus volúmenes, tipología y destinos; pero que no saben muy bien cómo.

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